DEPENDE DE TODOS
Recuerdo eL orgullo que reflejaba la cara de mi madre cuando surgía el recuerdo de sus abuelos; habían integrado las filas del ejercito en pos de la independencia. Por todo tributo, a pesar de la jerarquía solo guardaban alguna distinción y el reconocimiento de sus compatriotas. Un halo de respeto los rodeaba.
Pero los años pasan y la gente cambia. Cambios procesuales producto de factores endógenos y exógenos que no solo afectan al individuo sino a las instituciones a la cual pertenecen.
La contradicción entre aquella época y los años que nos toco vivir nos lleva a replantearnos que arraigadas están aun esas influencias, por la cual las resistencias puestas de manifiesto se presentan tan sólidas ante la propuesta de un nuevo cambio.
Transitamos etapas donde se contraponían los hechos con las palabras. Quien decía propender a nuestra seguridad nos violaba, torturaba -física y psicamente- con todos los medios a su alcance. La confianza, el respeto y el orden manifestado se oponían al terror, al miedo y a la inseguridad implantada.
Pero como todo lo que empieza termina, cuando ese tiempo llego a su fin y se intenta retomar el cause preestablecido para cada una de las instituciones, no como departamentos estancos sino como vasos comunicantes cooperando, complementándose; surge como respuesta la resistencia a manera de coletazo golpista.
El mismo rechazo de manera unánime, se reitera al cabo de un tiempo y nuevamente se sofoca. Seguramente, el intento se repetirá, hasta que simplemente se diluya.
El motivo de los mismos es la reivindicación y el rescate de la imagen otrora obtenida. Pero es evidente que no logran encontrar el cause correcto para su fin. Y repiten conductas a pesar de recibir respuesta diferente cada vez.
Creo que para poder encontrar el rumbo, necesitan de la colaboración de todos nosotros ayudándoles a vislumbrar que son parte de esta sociedad y que al igual que el resto de los ciudadanos los ampara la misma Constitución.
Ni mejores, ni peores solo diferentes en su función que es la de trabajar sobre hipótesis de guerra, no provocarlas.
Reinsertarlos es trabajo de todos, trabajo costoso pero no imposible.
Y si ocurre que alguno de sus integrantes posee otro tipo de aspiraciones fuera de su rol, la propuesta seria cambiar el mismo por otro.
Si el campo político lo atrae por ejemplo, nada mejor que retirarse del uniforme y engrosar las filas de algún partido. O si considera que posee aptitudes de líder y poder de convocatoria ¿por qué no formar uno propio? Y concurrir a la contingencia electoral con las mismas posibilidades que el resto y ganar o perder pero de la única manera licita que existe; y esta es la urna.
No seria nuevo, ni atípico, pero si valedero. Hay un precedente el Partido Federal. Resurgiría entonces la verdadera imagen de aquellas Fuerzas Armada que contaba mi madre. Y quizá mis nietos lleguen a dudar de mis relatos. Y recorran el mismo circuito de dudas y contradicciones que yo transite. Pero en camino inverso.
· Intentos de desestabilización por parte de las Fuerzas Armadas.

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