ALLA Y ENTONCES - AQUÍ Y AHORA
Exactamente ciento setenta y siete años, un mes y seis días pasaron desde el 25 de mayo de l810 hasta el l9 de abril de l987.La historia se repitió en una secuencia de hechos casi similares.
En aquel entonces el sol estuvo presente, aunque no se viera, y el cielo lloro (como diría algún poeta).Esta vez, el cielo se oscureció pero no manifestó su llanto y luego el sol pudo mostrarse en todo su fulgor.
Habitantes de estas tierras, nacidos acá o no, congregados igualmente frente a la casa donde se regirían políticamente sus destinos. Ayer el Cabildo, hoy la Casa Rosada y significativamente sus balcones se transformaron en los protagonistas. Ayer querían saber de que se trataba. Hoy lo sabían.
Familias enteras concurrieron en ambas circunstancias. Muchos French y Berutti se habían multiplicado ahora. Los vendedores ambulantes cambiaron su mazamorra y pasteles por la gaseosa y el café.
Ayer nacían dos corrientes ideológicas, la conservadora con Saavedra al frente y la renovadora con Moreno. Incipiente polarización de la población, que de alguna manera hoy persiste en dos grandes vertientes. Radicales y Peronistas, Derecha e izquierda. Pero en ambos casos convergían en un solo fin: libertad e independencia. Ayer para conquistarla, hoy para conservarla.
El pueblo durante cuatro angustiosos días espero una definición tanto ayer como hoy. Y la misma llego a media tarde y la tranquilidad emergió en ambas ocasiones. Muy tarde se apagaron las luces y callaron las voces de la ciudad, demostrando así su alegría de haber sido protagonistas.
Esta tranquilidad que surgió ahora y entonces no esta libre de obstáculos, por el contrario las mismas resistencias, operan aquí como allá. Pero si una vez se acallaron bajo la acción del sable en el campo de batalla, también se podrán acallar ahora; pero esta vez bajo la acción sonora de la democracia resucitada, sin que medie sangre derramada.
Allá y entonces, aquí y ahora en el espíritu del habitante sigue vivo el deseo de paz y libertad a pesar de las diferencias que muestren las distancias temporales. Quizá el transporte cambio, las calles se hayan cubierto de asfalto, la tecnología y el confort nos inundo; pero algo no cambio y es el deseo de quien ama a su patria y desea convivir en calma y unidos.
· Semana Santa Argentina de 1987

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