Thursday, June 17, 2004

UN JUEGO DE NIÑOS

Que difícil resulta a veces distinguir entre el intelectual y el inteligente y mas aun, entre el que mas estudia y el que es capaz.
Eso le ocurre al hombre común y también a algunos docentes. Es dable observar esa confusión en las escuelas.

Se da por obvio que el mas inteligente es aquel niño, disciplinado, obediente, pulcro. Entendiendo esto desde el punto de vista del niño,
callado, prolijo, minucioso en sus tareas. Nunca un error, una mancha una falta ortográfica, siempre sentado mirando al frente.

Nada mas desacertado. Por el contrario no se toma en cuenta la capacidad de esos niños que algunos osan llamar los "niños problemas".Y por que se preguntaran?:Pues porque esos niños son en realidad los mas capaces, pero su manera de demostrarlo es atípica y rompe con pautas establecidas según algunos criterios.

Entonces que ocurre con aquel chico que se da vuelta, que hace avioncitos de papel, que charla, que dibuja, se para, se duerme y en definitiva se aburre y molesta. Pues es muy fácil que en él se vea al chico problema. Es insolente porque plantea a su maestro otro punto de vista diferente al expuesto y no se observa la capacidad de discernir que posee y que en definitiva lo único que hizo fue dar otra lectura, desde otra perspectiva y pudo cuestionar.

Molesta porque se aburre y se aburre como consecuencia de haber registrado una explicación la primera vez que la escucho y las reiteraciones necesarias para sus compañeros lo aburren.
No estoy justificando que moleste, si en cambio estoy censurando las etiquetas. Estoy censurando que todavía algunos maestros o profesores hagan caso omiso a la informaciones e instrucciones que reciben al respecto, y sigan abocados a la utilización de métodos arcaicos como la nota en el cuaderno o el boletín. El envió a la dirección o la transformación momentánea en estatuas que, lo único que produce es la burla de sus compañeros y por supuesto la devolución de agresiones por parte del chivo emisario circunstancial.

Me refiero al DARSE CUENTA de los motivos que causan sus molestias. Y en mas de un caso se quedarían boquiabiertos de comprobar que ese niño problema es el mas inteligente del aula.
Tomarse el tiempo para conocerlo. Por que el tiempo que hoy le dediquen, será recuperado mas adelante y en beneficio de todos, al eliminarse las demoras que antes él producía por su comportamiento.

Hacer funcionar las tareas suplementarias por ejemplo, promover la creatividad y el ingenio, permitirle explicar al él, y observar como lo capto. Enseñar y aprender al mismo tiempo en un continuo juego. Eso es justamente, desarrollar la actitud lúdica de alumnos y maestros o de maestros y alumnos, no importa el orden, los dos enseñan y los dos aprenden.

Escucho con frecuencia maestras que se quejan del tiempo que pierden (según ellas), por el solo hecho de tener que dedicarle mas tiempo al niño persona, que al niño archivo o recipiente. Tienen tan aferradas las matrices tradicionales y conservadoras que no pueden tolerar enfoques diferentes y oponen todas las resistencias. En la medida que esa energía se canalice al revés o sea aceptando y practicado los cambios, es posible que ellas también puedan disfrutar de la tarea. Encontraran el placer de lo lúdico en su enseñar y podrán recrearse con la devolución de sus discípulos. Y en definitiva, quizá, por ahí descubren que enseñar y aprender es tan solo un juego de niños.


El niño problema en la escuela argentina

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