Thursday, June 17, 2004

REFLEXIONEMOS JUNTOS

¿Mamá cuando empiezan las clases? Esta pregunta que parece increíble en la boca de un niño, (porque el mito es que al chico no le gusta ir al escuela) se escucha desde hace varias semanas en los hogares argentinos. Pregunta que suena más angustiante en aquellos que por primera vez concurrirán a un aula, o tienen la expectativa de transponer la barrera del primario al secundario.

Esta frustración, que acarrea la necesidad no satisfecha se hace mucho mas intensa si la misma es impuesta.

Nuestra Constitución ampara el derecho de huelga, y en pleno estado de derecho el mismo es inalienable.¿Pero ese derecho ampara el derecho a someter al resto de los ciudadanos a su subordinación?.

Reflexionemos un poco; del comienzo del año electivo depende el desarrollo de la organización familiar, pues todos sabemos que en la actualidad son muchas las madres que asumen el rol de cabeza de familia, esto implica en consecuencia que el tiempo laboral que insume su ausencia lo cubra la estadía de sus hijos en las aulas, no como deposito sino como ámbito mas propicio al igual que las colonias en vacaciones.
La privación de esto conlleva a una seria de trastornos que solo pueden resolverse con la utilización de licencia anual -quien la posea-
licencia por enfermedad supuesta o en su defecto licencia sin goce de haberes incrementando el deterioro de sus ingresos.

En el mejor de los casos tendrá que recurrir a un pariente o vecino que se haga cargo, o desembolsar dinero para la contratación de personal temporáneo.

Y en el caso que los dos padres trabajen fuera de la casa inevitablemente uno de los dos debe cubrir ese espacio que no provee la escuela.

Además muchos rubros comerciales dependen de ese inicio como librerías, buffet, micros escolares, editoriales, casas de fotocopias, venta de libros usados y otros que incrementan sus ingresos como tintorerías, venta de ropa escolar, etc. A quienes el trabajo de este periodo les permite subsistir en el lapso estival.

"los padres nos apoyan" se escucha con frecuencia,¿están seguros?,no será que como emergente social de la situación económica que atraviesa nuestro país, se sienten identificados por la resonancia que el motivo expuesto -bajos sueldos - produce.

Por eso me planteo, los sueldos son bajos, correcto!;pero históricamente lo fueron ¿recién se dan cuenta?.Prueba de esto es que el mayor porcentaje de maestros son mujeres.¿Pero es el motivo real?.
Es el explicito pero el implícito ¿cuál es? quiero creer que no es provocar el caos.

Muchas dudas me asaltan, porque si el motivo son realmente los salarios cuantos gremios deberían decretar el paro por tiempo indeterminado,¿O acaso son los únicos que ganan mal? El ser un gremio que toca tantas aristas de hecho lo convierte en líder, tener el país en vilo produce omnipotencia. Sentar precedentes dejaría pie al caos total. Todos tratarían de imitarlo.

No significa esto que esté en contra del derecho de huelga. Pero si del abuso que se hace de el. Y a las consecuencias que de ese abuso puedan surgir.

Un hombre es cabeza de un gremio mayoritariamente femenino, ¿por qué?

No seria acaso más eficaz llevar al Congreso un proyecto de reforma del estatuto del docente, que en definitiva es más operativo que un magro aumento temporáneo.

Si el gobierno cede, perdemos todos.¿Recuerdan las paritarias del 75´? .Y si el gobierno no cede también perdemos todos porque la bronca que genera el objetivo no logrado se esparcirá por los claustros.
Si se descuentan los días no trabajados, el paro continúa. Si se producen pasantías, suspensiones, traslados, el paro continúa...
¿Qué se pretende realmente? El gobierno no tiene alternativa. El resto de la ciudadanía no tiene alternativa.

Si el gobierno fuera de un sistema autoritario, esto hubiera sucedido?
No es un abuso de los derechos presionar tanto a la democracia? O acaso se busca enterrarla definitivamente?
No perdamos la memoria, retrocedamos en la historia y reflexionemos ¿Con todo lo mal que económicamente estamos, no estamos mejor que hace cinco años atrás.?

La varita mágica no existe, el éxito depende de todos. Pero en armonía, despacio, y no abandonando nuestro lugar compulsivamente.



Paro docente de gran envergadura, durante el comienzo del año lectivo, en 1988.

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