Thursday, June 17, 2004

DIFÍCIL PERO VIABLE

Muchas Veces hemos tenido oportunidad de estar en contacto con mujeres maltratadas, física o síquicamente por sus parejas, o simplemente nos hemos enterado por terceros de esa situación angustiante por la que atraviesa alguna conocida y al acercarnos e interrogar el porque de ese sometimiento las respuestas son tan variadas que resultan desconcertantes.

En muchos casos transcurren años en esas circunstancias y el miedo esta tan arraigado, que si alguien intenta desnudar la verdad, ellas mismas lo niegan y protegen a "su hombre"

Generalmente el grupo familiar esta al tanto de lo que acontece, pero hace de cuenta que lo ignora, nadie sabe nada y todos saben todo. Todos son cómplices del secreto grupal. Reconocer que se sabe es reconocer que se es parte de esa situación. Además denunciarlas es desmontar toda una estructura formada y en la que es cómodo transitar. Denunciarlo implicaría aprender a desaprender. Entonces lo mas cómodo es que los roles sigan fijos "victima y victimarios ".

El hombre golpeador no es producto de la casualidad, generalmente ocurre que ha vivido con padres golpeadores, no solo ha visto golpear a su madre o a sus hermanos, sino que él mismo ha recibido su dosis. Por lo tanto es común, es lógico golpear, pero cuidado! sabe muy bien donde y a quien debe hacerlo. Ha buscado una compañera que no por casualidad es típicamente sometida y es en ella donde a través del golpe derrama toda la bronca que tiene con el mundo exterior y con él mismo. No actúa de semejante manera fuera del ámbito de su casa, puede que alguien le ponga limites que en definitiva es lo buscado inconscientemente por él. Fuera es amable, cordial y hasta seductor y consecuentemente con ello hasta sus mas cercanos amigos(que no son muchos)dudan de alguna versión extraoficial.

Al igual que ella, sus hijos asisten impotentes a las reiteradas escenas. Pero a veces ocurre que al crecer, estos tratan de poner fin a esas situaciones y encuentran que la mayor resistencia la opera justamente su madre. Asisten incrédulos a esa actitud. No entienden que ocurre. La mujer golpeada si, ella lo sabe, sabe que la fuerte de la pareja es ella, pero sacarlo a la superficie involucra hacerse cargo de responsabilidades deslindadas a su pareja. Incluye aceptar que ella decide ser victima y que por miedo no se atreve a cambiar. De alguna manera es cómoda su actitud. Es mas fácil soportar el dolor físico que aceptar el fracaso de su matrimonio.

Las matrices de aprendizaje están tan arraigadas, que es preferible una paliza en silencio, que una denuncia publica.

Los años han pasado, las épocas han cambiado sin embargo este flagelo permanece vigente. Y cuesta muchísimo aceptar que la mujer logre denunciar, retirase del ámbito familiar, separarse del verdugo cotidiano que cobijo por tanto tiempo.

Es que esto involucra recuperar su identidad, volver a escuchar que la mencionan por su nombre y no por interminables descalificativos.
Dejar de ser cosa para volver a ser persona. También lleva implícito reconocer que se continúa aferrado a una fantasía:"que él cambie" y sea como ella lo imagina y no afrontar la realidad. Pues Cada vez que es castigada luego su compañero modifica los modales hacia ella,(no las conductas), pero esto hace suponer que el cambio será permanente y no esporádico. Expiar sus culpas y remordimientos que sufre,( igual que el bebe cuando ataca a su madre) , es el significado de su cambio, no otro.

Para lograr que esos cambios sean duraderos, l o primero es renunciar al rol de victima y buscar la ayuda adecuada de profesionales que orientaran en el camino de una nueva lectura de la realidad. A partir de ahí es difícil pero viable una buena convivencia en la que se instrumente el dialogo a cambio del golpe.


Sobre el flagelo de la violencia familiar.

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