CREAR PARA CRECER
Que difícil resulta tomar distancia y ser objetivo en relación con algún acontecimiento del cual uno tomo parte desde varios ángulos.
Este sentimiento surge en mi, durante una de las cuatro jornadas de la creatividad desarrolladas en el "Instituto de Psicología Social Dr. Pichón Riviere de Lomas de Zamora" en el transcurso de la visita realizada por el Dr. Corcuera a instancias de la Dirección de la Institución y por mi intermedio; se propuso ante mi sorpresa, que fuera yo quien debía realizar el comentario de dicho evento.
¿Cómo fragmentarse y complementarse en tantos roles diversos?
Estudiante de la Institución, integrante del Centro de estudiantes (colaborador en esa contingencia),nexo entre la institución y el periódico y comentarista como colaboradora en el mismo.
Era en definitiva un desafió y lo acepte. A la tarea entonces:
La creatividad seria algo así como el arte de combinar lo inventado, dándole nuevas formas, nuevos significados. Logrado el producto la impresión que emerge es de satisfacción por lo realizado, sensación de despegue, de crecimiento interior con mayor seguridad en uno mismo. Haber integrado varios elementos en una obra produce placer. Lo que se ha integrado sin saberlo es el propio yo. Se establece un vinculo con ese objeto y si de pronto hay reconocimiento de otros, esa identificación con ese mensaje significa que se ha interpretado la necesidad de otros que estaba latente.
Ese acontecer se vivió ininterrumpidamente los dos fines de semana (el ultimo de setiembre y el primero de octubre) en el Instituto. Varias mesas desplegadas en los distintos espacios, abundante cantidad de materiales de los mas diversos a disposición de los concurrentes, acceso ilimitado y gratuito, completa libertad de acción y de creación.
El resultado fue sorprendente (no para los organizadores por supuesto)pero si para los participantes. De pronto quien nunca había tenido en sus manos arcilla se encontraba modelando; quien nunca había tenido acceso a pasteles, carbonillas, temperas, etc. Aparecía combinando colores.
La creatividad supero al mas imaginativo. El costo fue la energía aplicada a cada trabajo, cada uno a aporto desde lo que podía y tenia y mas de uno se sorprendió de lo que podía y la aptitud que tenia latente. El movimiento era constante, los mas chicos impulsaban a los mayores a actuar a comprometerse dejando de lado los prejuicios, a no tener miedo a mostrarse, a regresar por unos minutos al placer de lo lúdico pero con la seriedad que implica para los chicos jugar.
A medida que las jornadas avanzaban, las resistencias bajaban, los miedos se diluían y surgía la cooperación, complementariedad en los trabajos. El que sabía enseñaba, el que no aceptaba la carencia y podía aprender; a su vez hacia aportes que enriquecían la tarea. La síntesis fue el placer.
Cada día el final fue diferente, show musicales, etc. Pero si debo rescatar alguno , a mi entender el ultimo fue el resumen de las cuatro jornadas y no por casualidad, Sobre el piso se extendió un largo pliego de papel madera y sobre el, todos los presentes volcaron lo que cada uno quería (volcaba su interior, pero no todos lo sabían) se pego, se pinto, se escribió. La propuesta se llamaba "El árbol de la vida" y realmente emergía la vida del trabajo, sexo, placer, ternura, violencia, paz, amor, odio, sol. Por ultimo cada uno comento su sentimiento por el trabajo realizado y que le sugirió la presencia circunstancial de su compañero de la derecha.
Acontecimiento inédito en la Ciudad de Lomas de Zamora fueron estas jornadas. Pero mas inédito debe ser para los participantes la experiencia recogida. Seguramente ninguno se siente igual después de lo vivido. Y digo seguramente, porque valga la redundancia seguramente creció, aunque por ahí no lo perciba aun.
Jornadas realizadas en 1987 en la Escuela Dr. Pichón Riviere de la Ciudad de Lomas de Zamora
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