CIUDADANOS DE SEGUNDA
Parece mentira que en pleno siglo veinte, nuestra sociedad se divida en ciudadanos de primera y de segunda.
Quizá muchos lectores estén incluidos en esta categoría. Aunque creo que no todos estén enterados que existe esa división, en un país que decimos que lo primordial son los derechos humanos. Por si alguno no se dio cuenta de quien estoy hablando, me estoy refiriendo a los homosexuales.
Si, estos sujetos que tienen los mismos deberes y obligaciones que cualquier ciudadano (como pagar impuestos por ejemplo), sin embargo tienen prohibido el derecho al voto.(Ley sancionada en el año 1946 -justamente bajo un gobierno que su única bandera era la dignificacion del ser humano-).
El homosexualismo existe desde que el mundo existe. Y si no, remontémonos al auge del Imperio Romano, por mencionar algún ejemplo. Sucede igual que con el incesto.
La necesidad de extender el crecimiento demográfico obligo a reglar las normas de vida y a salir de sus propios clanes y fusionarse con los demás.
En nuestro país conviven porque todavía no apareció ningún fanático y decidió aniquilarlos en nombre de las buenas costumbres o de la Iglesia como ocurrió en otras épocas menciono la Iglesia porque no nos debemos olvidar que una de las instituciones que mas los margina es esa. Aunque no lo haga explícitamente el lema es "creced y multiplicaos" y es obvio que sin pareja heterosexual esto es muy difícil. Sin dejar de lado que todo lo que sea placer por el placer mismos lo niega, por lo cual el acto sexual es un mero acto reproductivo nada mas, cosa que también trajo aparejado problemas a la mujer tomada como simple objeto de reproducción.
Estamos de acuerdo que los roles se adjudican y se asumen recíprocamente, pero no debemos pasar por alto que tanto el homosexual como el drogadicto, son sujetos enfermos, emergentes de un grupo familiar que produjo todos los medios para que esto resultara. Sabemos que el mero hecho de poseer tal o cual órgano genital no implica definición de sexo. Pero si el medio ambiente. Por lo general son productos de madres autoritarias, padres débiles con los cuales sus hijos no pueden lograr su identificación y buscan el mismo objeto de amor que busco su madre: un hombre. La sociedad les procuro la marginación, quizá por miedo al contagio aunque suene ridículo. Pero lo que es peor no les proveyó de los instrumentos necesarios para reflotar la situación. El marginamiento es mas cómodo. Se trasforma en el chivo emisario de nuestras miserias y nos quedamos mucho mas tranquilos y sin culpas. No hay responsabilidad asumida en ello. Pero sin embargo cada uno de los integrantes de la sociedad tiene un pedacito de responsabilidad por el simple hecho de ser parte de la misma.
Si lo malo se pone afuera es mas cómodo. El primero que reniega de la situación es que la ve, pero no la quiere mirar en su propia familia y de ahí en adelante en el resto de las instituciones el propio grupo primario lo relega y lo oculta,¿por qué no pueden hacerlo los demás miembros de la comunicad y el estado inclusive?
La solución no es fácil, lo sé. Pero se puede tratar un poco cada día y de a poco mirar mas lo que no se quiere ver. Sin temor y entre todos intentar los cambios necesarios. Nadie duda que el hacinamiento de los asilos, cárceles y hospicios son también semilleros del germen. Modificar reglamentaciones, permitir el acceso de sus parejas, y permitir el desarrollo pertinente de profesionales adecuados, sin trabas seria una manera de comenzar. Sabemos que el atraso edilicio es ancestral pero siempre se puede encontrar solución si hay ganas de hacer.
Instruir desde el aula, a los hijos y a los padres. Y por sobre todo evitar desde cada uno de nosotros esa bendita marginación, porque no actúa como nosotros. Asumiendo la porción de responsabilidad que nos compete a cada uno.
El concepto de homosexualidad a mediados de los 80 en la Argentina.
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