¡AHORA DECIDO YO!
El conocimiento de la aprobación de la Ley de Matrimonio Civil o mas claramente de la Ley de Divorcio, me llevo a releer trabajos efectuados por mi, sobre el mismo, desde el ingreso al Congreso hasta su sanción.
Esas lecturas ejecutadas en el aquí y ahora me permitieron vislumbrar la desesperanza que como portavoz de mis compatriotas volcaba en ellos.
Desesperanza real, no fantaseada, pues luego de intensos debates, ingresaba al Senado donde no por casualidad, se priorizaban otros temas. No había quórum, o surgían otros inconvenientes. Así transcurrieron ocho meses y yo sentía entonces que quizá se repitiera lo acontecido en 1932, que olvidado en los cajones el proyecto murió en silencio.
Hoy después de cincuenta y cinco años, podemos decir que por fin la madurez se reflejo en esta sanción.
Por primera vez se tienen en cuenta, el derecho al amor que todos los individuos poseen como derecho natural.
Pero esta nueva lectura también me produjo otra sensación.
¿Quién era el responsable de no concretar un nuevo casamiento? hasta ahora ese obstáculo se le depositaba al estado; y de la mano de ese motivo, se sentía la garantía del no compromiso con la tarea, como es hacerse cargo de la responsabilidad de la conformación de una nueva pareja. No había culpas, puesto que no podía hacerse nada al respecto.
Pero a partir de hoy es diferente. Aparece una situación nueva, despierta ansiedades y provoca miedos. Resistencia al cambio por la inseguridad que da el nuevo rol a asumir. Ya no decide "papá"estado, ahora decide cada uno. Esto genera movilización de los miedos básicos.
Ataque de la situación nueva y pérdida de la vieja.
Ahora tengo la opción y como hago para elegir este nuevo modo de vida.
Y de este modo surgirán distintas variaciones en los vínculos. Quien estaba seguro ya no lo estará tanto. Quien lo quería ahora no se anima. Quien ni lo pensó ahora tiene la posibilidad.
Ahora es en serio, el vínculo desaparece definitivamente. Antes se separaban los bienes y cada uno vivía por su lado solo o acompañado pero de alguna manera se seguía negando la realidad, pues ante la Ley, la única persona que mantenía el rol de esposa o esposo era la primera que lo había conformado. La única que socialmente era reconocida. El resto estaba marginado, era "la otra","la mina con la que convivía""el tipo que la mantenía" o en el mejor de los casos "la pareja", pero legalmente no era nadie. Ahora surge el rol definido y pasa a ser "la esposa legitima" como decía la Chona.
Como consecuencia de este replanteo, seguramente surgirá la necesidad de ser más cuidadoso con lo que se posee en materia afectiva. Mas atención a la comunicación evitando los malos entendidos, menor monto de agresión hacia el otro.
En algún momento cuando toque este tema lo manifesté como un"proyecto de esperanza"; como un deseo a satisfacer. No como un verdugo que mutila, sino como un pasaje fluido hacia la reparación del fracaso sufrido.
Creo que hoy al ver concretados mis anhelos y tomando nota de algunos comentarios, no eran tan descabelladas mis intenciones.
Y recuerdo una frase que puede sintetizar todo lo expresado:"Con la democracia, se come, se estudia, se trabaja, etc" y yo agrego: "Y SE ELIGE"
Sanción de la Ley de Divorcio.1985
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